Santiago en 100 palabras
Y lo hice... envié mi cuento.
Todos los años, al ver esos cartelitos en el metro, pensaba "hum, podría escribir algo" y al llegar a destino quedaba sólo en eso, el típico divagar del viaje en metro. Pero este año, no sé por qué, iba pensando en nada camino al trabajo cuando de pronto se me ocurrió una idea para un cuento. Llegué a Tobalaba y con el trajín del trabajo no me acordé ni por si acaso, pero en el trayecto de vuelta a casa volví a pensar en el concurso y, cosa rara, incluso me acordé de la idea que había tenido en la mañana. Supongo que algo así le pasa a los compositores: se les graba una melodía en la cabeza y aunque pasen horas o días hasta que la transcriban, sigue ahí, sonando entre sus neuronas.
La cosa es que, como me acordé de todo, me fui pensando que al llegar a casa lo escribiría para no olvidarlo. ¡Pero obvio que no fue así! Como siempre, mi esposito lindo me fue a buscar a la estación Macul y nos fuimos hablando de mil cosas y entramos en la rutina diaria (llegar a casa, preparar algo para comer, ver tele, morir de sueño, dormir).
¿Me creerán que al otro día, NUEVAMENTE, me acordé de mi idea en el camino al trabajo? Raro. ¡Rarísimo! ¿No será mucho?, pensé. Todos conocen mi mala memoria y lo volada que soy, llegando a extremos irrisorios, como sacar un informe laaaargo y olvidarme de enviarlo; o escribirle todas las instrucciones a nuestra nana, pero olvidarme de dejarle la puerta abierta. Entonces ¿cómo este mismo pensamiento vuelve a mi cabeza siempre que viajo en metro, pero al bajarme se me olvida? ¿Será que tengo memoria lugarística? (tranquilos, esa palabra no existe, pero es para referirme a la capacidad de recordar algo relacionado a un lugar, pero sólo estando en ese lugar). ¿Será que el metro es el único lugar donde ando tranquila por la vida y tengo tiempo para dejar vagar mi imaginación?
Eso último es raro, porque en general la gente asocia el metro a incomodidad, malestar, malos ratos, caras de poto, mala onda, demoras, frenazos, falta de aire, calor insoportable y un larguísimo etcétera. Hoy mismo, por ejemplo, un señor le echó la foca a otro porque no le pidió permiso para bajarse del carro. ¡Jelouuuu! ¿Cómo tan alterado? OK, fue un mal educado al pasar sin pedir permiso, pero de ahí a agarrarlo de un brazo y gritonearlo... Incluso a mí me han pasado cosas desagradables, como la vez que una "señora" me lanzó el medio rosario porque me senté en un asiento que estaba "reservando" la muy fresca (y sí, esa vez me fui rabiando todo el camino por culpa de la viejuja). Pero la cosa es que en la mayor parte de mis viajes en metro cuando no ando con el sudoku), como ni siquiera está la opción de ir mirando los carteles o la gente por el apretujamiento máximo, aprovecho esos 25 minutos para pensar, para recordar cosas, para planificar, ¡incluso a veces para cantar mentalmente! Es que ya me acostumbré a todos los factores negativos del viaje. O quizás sea que me abstraigo no más. Y qué.
Bueno, la cosa es que sólo estando en el metro me acordaba de la idea en cuestión. Y eso me pasó como 3 o 4 días. Hasta que de pronto, sucedió que la idea vino cuando estaba por llegar a destino. "Ajá, ahora no te me escapas", pensé. Y me fui caminando a Consorcio pensando en llegar a escribir mi cuentillo. ¡Y lo logré! Llegué, me senté frente al computador y me largué a escribir. Y cuando terminé de vaciar mi cerebro, vi en Word las propiedades y tenía 100 palabras, contando el título. ¡Muy bien! Lo leí y me gustó. Se lo mandé al Seba y le gustó. Se lo mandé a mi hermana y me propuso unos cambios. Lo leyeron la Dany, Ronny, Italo y la Méndez y a todos les gustó. Así que parece que está bueno mi cuento. Y lo choris es que llegó de la nada y lo escribí casi sin pensar... ¡Raro! Hace mil años que no escribía (algo ficticio me refiero), fue raro volver a hacerlo, pero choris.
Y mandé mi cuento. A ver, es cierto que son miles y miles los participantes: según la página oficial, el 2006 se recibieron 44.789 cuentos, más del doble que el 2005. O sea, el 2007 llegarán al menos 60.000, no? Y de todos esos, son sólo 11 los que se publican en gigantografías, lo que representa el 0.02% del total. Y vamos, es bien difícil estar en ese 0.02%, y más aun ganar. ¡Pero me da lo mismo! Yo feliz con mi cuento y con que todos los que lo han leído lo han encontrado bueno. Al final, eso es lo que importa, no?





10 han comentado (Hazlo Aquí!!):
¡Quiero leer tu cuento!...¿cuando se podrá ver en una gigantografía??....estaré ansiosa esperando saber si lo eligieron, y sino es asi, bueno, ellos se lo pierden!!... Cuando puedas, compartelo con nosotros!, ya?
Cariños,
Ale
Que bueno que te animaste a mandar tu cuento.
Ganes o no, lo importante es q participaste y no te quedaste con las ganas. Creo q esa es la actitud para ganar "en la vida".
Quedamos a la espera de poder leer tu cuento entonces :)
Fa.
Buenas noches
Lindo blog
¿Conoces Emile Dubois?
bye besos
espero que ganes el concuso
suerte!!
UUUUUUHH que chori.. me acuerdo que antes escribías cuentos, recuerdo haber leído uno cuando vivías con nosotros!... Viste! volvió a renacer tu lado de escritora...!
Sería entrete verte publicada en las gigantografías del metroooo!!! Mmmmmm... por mientras que no sales, lo podrías mandar! para leerlo! jajajaja!...
Suerte escritora!
Ale Díaz.-
Y la madre tiene algún derecho de primicia?...
(snif!,....uuuuaaaaaaa!!!sniffff!!!)
Quieeeeero leeeerlooooo!!!
Me encantaría leer tu cuento, porque de hecho, nunca he leído algo ficticio, algo de tu inventiva y letra... Sé de tu pasado de escritora y cuentista, pero nunca he podido leerte en esa faceta... :(
Tú sabes que yo también soy escritor y cuentista aficionado, y ya has podido leer varias de mis creaciones en mi blog, y en el antiguo blog, y con respecto a la composición, y claro, con todo el ajetreo diario, la rutina y las ocupaciones, a veces esos momentos de genialidad, esa inspiración que llega, que puede ser dada por cualquier evento cotidiano, pasa, y no vuelve hasta varios días más, si es que vuelve...
Por ello me alegro que hayas podido retener tu idea y darle forma en tu cuento.
Mira, te CUENTO algo? Yo tengo un cuaderno en donde anoto muchas ideas, frases, bosquejos que me vienen a la mente, al observar diferentes situaciones, lugares y personas, y más de una vez, cuando ya no se me ocurre qué escribir, recurro a las páginas de ese cuaderno, leo lo que escribí hace tiempo atrás (a veces hasta muchos años!!) y algo interesante surge de eso. ;)
Una de las cosas importantes en esto de escribir son los detalles, de esos que la gente no suele ver, como lo que comentaste en el metro. Y así, de un lugar claustrofóbico, incómodo, surgió algo amplio, lleno de creatividad y energía... las cosas de la vida.
¡Escribe tu cuento en este blog!
¡Chau!
PD: En septiembre me dejo caer en Canales del Sur... ¿Me reconocerán?
i la amiga ?!?!?! puede leerlo !???
tb publican un librito con cuentos
io estoi segura de q ganaras !
sisisi !!!!!
y lo publicaran en la gigantografia !
y yo ire a sacarme una foto ahi :D !
un abrazo amiga !
q linda !
te qeremos !
Sí!!!...me encantó la idea de la Baby, vamos todas a sacarnos una foto en la gigantografía!!!....siiii!!!..que gane, que gane!!!
Saludos,
Ale
jajajaja está buena la idea de la Baby =) Yapos, si sale en una gigantografía nos sacamos una foto ahí =)
Yo pensaba poner el cuento en el blog después que finalice el plazo de recepción de cuentos del concurso (xq acá lo puede leer cualquiera y me lo pueden plagiar) pero si están tan ansiosos se los mando por mail =) Quizás le puse mucho en el posteo y después no les gusta tanto!!! jajaja.
Ah sip, también hacen un libro con los 100 mejores cuentos. Con suerte podría salir ahí ;)
Besos!
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